Bandera de Kenia

La zona geográfica que comprende Kenya, se encuentra al centro-este de África, limitando con la gran Etiopía al norte, Somalia al noreste, Tanzania al sur, Uganda al oeste, y Sudán del Sur al noroeste. El este está bañado por el Océano Indico.


Kenia es una República presidencialista y tiene 47 distritos, cada uno de ellos con un gobierno semiautónomo respecto al gobierno central de su capital, Nairobi. Siendo su zona de mayor actividad comercial y económica Mombasa, en la costa.

En su geografía física, Kenia se divide en varias áreas con una demografía muy variable, existiendo zonas de sabanas, áridas y semiáridas, además de una gran costa con el océano Índico. Las regiones centrales y el occidente tienen bosques y montañas, mientras que las regiones del norte son más áridas. Destaca por su mayor preservación, y es más, es uno de los países que mejor ha conservado y cuidado su entorno natural, tanto fauna cómo vegetal.


En relación simbólica a este hecho, su nombre proviene uno de las mayores sistemas montañosos de su territorio y su mayo pico y el segundo de África, el Monte Kenya.

Aunque su origen y tradición cultural sea en gran parte de influencia musulmana ortodoxa, actualmente, de sus 46,5 millones de habitantes, el 85,5% son de religión cristiana o católica; en paridad de proporción entre practicantes y no eclesiásticos, un 9% profesan el Islam, un 3,5 religiones locales (animismo principalmente), y un 1% son agnósticos, ateos o desvinculados de la religión.

Idioma y Costumbres
La bandera de Kenya fue adoptada el 12 de diciembre de 1963. Los colores simbolizan la mayoría étnica de Kenya (negro), la sangre derramada durante la lucha por la libertad (rojo), y la riqueza natural (verde). Los ribetes blancos (que se añadieron más tarde para diferenciar la bandera nacional de la del partido) simbolizan la paz y la unidad. El escudo tradicional Masai (negro, rojo, blanco) y las dos lanzas simbolizan la defensa de la libertad. Fue inspirada en la Kenya African National Union (KANU), el partido político que llevó a la lucha por la libertad y la independencia de Kenia.

Los idiomas oficiales de la República de Kenya son el suajili y el inglés, aunque en la costa está muy extendido el uso del italiano. La esperanza de vida a día de hoy roza los 70 años; 69,5 para mujeres y 67,5 para los hombres (datos de 2016), hecho que confirma el progreso y buena convivencia de la población en términos generales, ya que si comparamos los datos ofrecidos por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), su tasa de criminalidad y delincuencia es moderadamente baja si lo comparamos con sus países vecinos y del continente africano (20,01) frente al 29% aproximadamente de los países de África de similar situación demográfica.

Además, Kenya tiene, según los últimos datos que publica la UNESCO en 2014, una tasa de alfabetización del 78,73%. Su tasa de alfabetización masculina es del 83,78%, superior a la femenina que es del 74,01%.
Las personas homosexuales en Kenya se enfrentan a ciertos desafíos legales y sociales no experimentados por otros residentes. La homosexualidad es considerada un delito que puede acarrear hasta cinco años de prisión. Es, además, fuertemente repudiada por la mayor parte de la sociedad. Por otro lado, las mujeres han sufrido de forma continuada cosificación por parte de costumbres de los hombres cómo la poligamía, sexo sin voluntad y en otras ocasiones sin consentimiento, actualmente la presión por parte de diversos movimientos africanos (motherism) ha contribuido a la moderación de estas costumbres patriarcales que aún siguen principalmente en zonas rurales.

Mujer con ropa tradicional

La cultura de Kenia es muy diversa, dadas las enormes diferencias entre los distintos grupos étnicos que conviven en el país. La influencia de la colonización británica se manifiesta sobre todo en el uso extendido de la lengua inglesa en los ámbitos tanto comercial como cultural. De hecho, a diferencia de la vecina Tanzania, la mayoría de los kenianos que tienen al suajili como lengua materna hablan también con fluidez el inglés.
La mayor parte de la literatura keniana está escrita en inglés, si bien algunos autores, como Rocha Chimera, han hecho del suajili su lengua literaria. Ngugi wa Thiongo comenzó escribiendo en inglés, pero en la actualidad escribe principalmente en kikuyu. Otros escritores importantes, en inglés, son Meja Mwangi, M. G. Vassanji, Grace Ogot, Wahome Muthahi y Binyavanga Wainana, ganador del premio Caine del año 2002.


Grupo de chicos de una escuela de un distrito de Nairob

Los Masai

La población de etnia masai roza el millón de habitantes, por lo que en Kenya tiene una destacada presencia. Antes de la colonización, eran un pueblo guerrero que vivía de la depredación. Actualmente, son pastores nómadas de bóvidos, ovejas y cabras, alrededor de los cuales gira su riqueza económica.

La sociedad dentro de la tribu se divide en tres grupos según las edades: niños y niñas, jóvenes y adolescentes, adultos. Los adultos también se dividen según sí son hombres o mujeres y si tienen hijos o no.

Los hombres son los poseedores de las mujeres, y pueden tener tantas cómo quieran, dependiendo de su riqueza. El precio de una mujer suele ser: tres vacas, dos ovejas y un buey. Un hombre rico puede poseer hasta 20 mujeres pero la mayoría tienen cinco. Una mujer puede tener relaciones sexuales con cualquier hombre de la tribu siempre que ella quiera. En el supuesto de que un hombre obligue una mujer a tener relaciones sexuales sin que ella lo quiera, esta puede matar al agresor. Si este escapara, su ganado pagaría por él sacrificándolo como alimento. Los masáis se casan fuera de la tribu a que pertenecen para evitar los problemas de consanguinidad. Si un hombre no puede tener hijos, otros hombres de la tribu lo harán para él, pero sin poder reclamar los hijos como legítimos. Cuando una mujer queda embarazada, las relaciones sexuales se suspenden hasta que el niño anda. El parto se hace en la cabaña de la mujer, en la cual el marido no podrá entrar hasta que no hayan pasado diez días después del parto. El padre de la criatura tampoco podrá comer en casa hasta que el niño no empiece a andar. Si hay algún sabio en la tribu, bendecirá el niño escupiéndole en la cabeza o en el pecho.

Grupo de la tradicional tribu de los Masáis.

La religión de los masáis es monoteísta y muy austera. El nombre de su Dios es Ngai. El principal motivo porque creen en este Dios es porque les trae lluvias. La hierba es un elemento sagrado. Por eso, cuando un niño está a punto de ser pegado por un adulto, se puede salvar de la paliza si consigue arrancar un puñado de hierba. En la ablación de las mujeres, se les echa un poco de hierba en la cabeza. Según sus creencias, muy pocas personas son merecedoras de la vida eterna, y los cadáveres, generalmente, se dejan para que se los coman los carroñeros. Aun así, a veces los cadáveres de grandes personas son enterrados en una tumba a poca profundidad, con la cabeza inclinada hacia la casa, depositando en su lado hierba, un bastón y unas sandalias nuevas. Los “Laibon” reciben una tumba bajo una pila de piedras. Los creyentes, cuando pasan por el lado echan otra piedra.

Nunca se habla de los muertos, y cuando se quiere hacer referencia a ellos, se utiliza un sinónimo o apodo. Como que se cree que una casa queda contaminada si adentro muere una persona, los enfermos que se han echado de casa son expulsados de la tribu y quedan en medio del campo para sean devorados por las hienas, aunque estén plenamente conscientes.

Los jóvenes moran sufren una ceremonia de iniciación; se conoce por el nombre de grupos de la circuncisión derecha y circuncisión izquierda. El candidato va con la cabeza afeitada y muy limpia. El ritual incluye el sacrificio de un buey. El día siguiente, el joven corta un árbol que después las chicas plantan junto a su casa. En el tercer día, se levanta temprano y es circuncidado cuando sale él solo. Después de unos días de convalecencia dentro de su cabaña, sale afuera trayendo un delantal y unos pendientes de mujer, y se divierte lanzando flechas sin punta a las nalgas de las chicas y cazando pájaros para ponérselos en la cabeza, mientras le vuelve a crecer el cabello. Los iniciados se reúnen para constituir la “manyatta” y los nuevos guerreros empiezan a luchar y a robar ganado en las tribus vecinas. Una costumbre que tienen las mujeres masáis es guarnirse con collares, pulseras y pendientes de perlas de colores, hechos por ellas mismas. También, todos los masáis, hombres y mujeres, se agrandan el agujero de los pendientes de tal manera que se pueden introducir todo tipo de objetos, como tapones de corcho, colmillos de animales, etc. Los hombres, por su parte, tienen la costumbre de ir siempre con un palo que los sirve para asustar a los animales si les molestan, o para apoyarse.

La lengua materna es el idioma masai, exteriormente usan el suajili para comerciar y todos los jefes de una tribu habla la lengua inglesa.


Las danzas son muy frecuentes. Bailan formando círculos. Dos o tres hombres entran en el círculo y saltan siguiendo el ritmo. Con el cuerpo rígido y recto, las manos enganchadas a los lados, las rodillas juntas, y un puñado de hierba fresca pulsada debajo las axilas. Los cuellos de las mujeres oscilan hacia adelante y hacia atrás siguiendo el ritmo de los tambores. Algunas traen hasta una docena de collares.


Dos instrumentos que tienen los masáis y que son muy importantes en algunas de las danzas que hacen, son los tambores y una especie de pianos. Los tambores están hechos de madera, la base, y de piel de animal la plataforma donde pican. En cambio, los pianos están formados, los grandes, por un mediano caparazón de tortuga, vacío por dentro, con una plataforma de madera y unos trozos de hierro puestos de tal manera que cuando se los pulsa, suena una nota musical. La diferencia que tienen los pequeños, es que estos no tienen el caparazón de tortuga.

Los masáis viven en asentamientos llamados zamoras que son círculos de chozas hechas de adobe y ramas para encerrar el ganado. Las chozas se constituyen con unos ladrillos preparados a base de excrementos de animales, paja, flores y barro a fin de impermeabilizarlos y endurecerlos. Las paredes interiores son alisadas y posteriormente ahumadas. Suelen contar con diminutos tragaluces, pero sin ventanas.

Su vida cultural está llena de celebraciones. La versión masái de los grupos de edad consta de infancia, guerrero menor (moran), guerrero mayor, adulto menor y adulto mayor. Tras la circuncisión, los chicos se convierten en guerreros menores. También está extendida la práctica de la ablación a las niñas.

El sistema político masái está descentralizado; realizan reuniones de ancianos y discusiones públicas para decidir sobre los asuntos más generales. Lo que impera es la importancia del ganado. Algunos de sus representantes han sido vistos en reuniones democráticas en la capital.​

Cultura
Cómo ocurre tradicionalmente en gran parte de África subsahariana, los roles sociales tienen mucho valor. La música y la danza es lo que más valor entre los acontecimientos diarios kenyanos tiene, la música luo, por ejemplo, comprende una vasta gama de subgéneros asociados a diversos momentos de la vida de la aldea: el teo buru se toca en los funerales, el dudu en las fiestas de la cerveza, el nyawawa en diversos ritos religiosos y durante las prácticas adivinatorias. Los Bajuni, en cambio, son conocidos por las work song (canciones cantadas a capella mientras se trabaja) con las cuales las mujeres marcan el ritmo del trabajo en los campos.


A menudo, diversos géneros de música y de danza están reservados a determinadas franjas de edades; entre los Akamba, por ejemplo, los jóvenes se dedican a una danza acrobática llamada mbeni, y existen bailes distintos para los adultos (por ejemplo el kilumi) y para los ancianos (el kyaa). Los instrumentos se reservan generalmente a los hombres, pero con algunas excepciones; por ejemplo, entre los Akamba está difundido un tipo de tambor que generalmente toca una mujer puesta a horcajadas sobre la caja de resonancia.

De la música tradicional proviene la música pop de Kenya, cuya complejidad sonora y musical hace de él un género único. Sus instrumentos principales y los cuales son comunes entre grupos de pop kenyano, serían la guitarra eléctrica, el bajo y percusión. El hecho que el instrumento predominante de la música ligera kenyana sea la guitarra tiene una clara justificación histórica; este instrumento, de hecho, se difundió en Kenya ya en el siglo XIX, mucho antes que en otras regiones de África.

La música popular moderna se desarrolló primero en las zonas con fuerte presencia europea, como el área de Mombasa, donde ya en las primeras décadas del siglo XX existían locales de baile con músicos africanos. El primer grupo musical que obtuvo éxito a nivel nacional fue la Rhino Band, grupo formado durante la Segunda Guerra Mundial.

En los años cincuenta se formó una verdadera y propia industria discográfica local, dotada de modernos estudios de grabación y en condiciones de crear un mercado de la música pop. Fundi Konde, uno de los guitarristas keniatas más famosos (junto con Paul Mwachupa y Lukas Tututu) desempeñó un papel pionero en el desarrollo de este negocio. A partir de los años setenta, se asentaron en Kenia dos géneros de pop dominados por artistas extranjeros, el pop suajili(o swahili sound) y el pop congoleño (o congolese sound). Ambos están basados en la rumba. El pop suajili es más lento y utiliza más frecuentemente el idioma suajili. Al igual que en la mayoría de culturas y regiones de no solo de África, aunque si principalmente puesto en foco para la cultura africana y afro(manifestación cultural que pone énfasis en las características estéticas y sonoras tradicionales de las sociedades de origen africano), se ha desarrollado un culto y una extensión de la cultura Hip Hop y Reggae, desde los 1990s hasta la actualidad.

Bosque sagrado de Kayas de los Mijikenda. El sitio inscrito consta de 11 sitios independientes diseminados a lo largo de 200 km de costa. Muy ricos en vegetación, contienen los vestigios de numerosos pueblos fortificados, conocidos como kayas, del pueblo Mijikenda. Los kayas, creados en el siglo XVI pero abandonados en los años 1940, se consideran ahora morada de los ancestros y son venerados como sitios sagrados por parte de los consejos de ancianos. El sitio se inscribe como un testimonio único de una tradición cultural y su relación directa con una tradición todavía viva

Historia y política
Los pueblos de África del Norte, que hablaban la lengua cushitica, llegaron a la región conocida ahora con el nombre de Kenia en los alrededores del 2000 a.c. Aunque se conocen ya vestigios del origen de los primeros protohumanos como el homo habilis y homo erectus en esta zona de la geografía africana, los primeros comerciantes humanos eran árabes comenzaron a frecuentar las costas de Kenia hacia el siglo I a.c. .

Postal portuguesa de los primeros comerciantes de Mombasa, siglo XVII.

La proximidad de la península arábiga fue propicia para la colonización, y las colonias árabes y persas aparecieron a lo largo de las costas antes del siglo VIII. Durante el 1er milenio, los pueblos nilóticos (etnia subsahariana) y bantús migraron a la región, y estos últimos forman ahora las tres cuartas partes de la población de Kenia

Entre el siglo I y V, algunos mercaderes griegos de Egipto participaron en el comercio con Kenia. Hacia el siglo VIII, estas ciudades estaban regidas por gobernantes que se habían convertido al Islam. En la costa el swahili, una lengua bantú con una importante influencia del árabe se convirtió en una lingua franca para el comercio entre pueblos que hablaban lenguas diversas. La “originaria cultura swahili” se desarrolló en pequeñas ciudades, como Pate, Malindi o Mombasa.

En la Edad Media, la costa Swahili del este africano, era una región rica y avanzada, que consistió en muchas ciudades mercantiles autónomas. La riqueza fluyó en las ciudades a través de los roles de los africanos como intermediarios y facilitadores de los comerciantes indios, persas, árabes, indonesios, malasios, africanos y chinos. Todos estos pueblos enriquecieron la cultura Swahili hasta cierto punto. La cultura Swahili desarrolló su propia lengua escrita; la lengua incorporó elementos de diversas civilizaciones, con el árabe como su calidad más fuerte. Algunos colonos árabes eran mercaderes ricos que, debido a su riqueza, ganaron el poder-a veces como gobernantes de las ciudades costeras.


Con la llegada de la época colonial europea entre los siglos XVI y XIX, primero los portugueses pusieron entre dicho la influencia árabe por motivos comerciales, posteriormente los anglosajones ya empezaban a influir a tener presencia cultural e influencia política, en el siglo XIX. Pero no existiría realmente una presencia plenamente colonial hasta 1888, cuando los alemanes se establecieron en Zanzíbar, generando un conflicto con el sultán, y con la Compañía Británica de África Oriental, que fueron quiénes consolidaron total influencia en 1890. Así empezó la presencia de pequeños caciques y altos cargos que se establecieron con privilegios coloniales, impidiendo la participación política directa de la población originaria desde 1902 hasta 1924. De octubre de 1952 a diciembre de 1959, la rebelión Mau Mau combatió la ley colonial británica. Los responsables británicos dejaron entonces participar cada vez más a los africanos en los procesos gubernamentales, con el fin de cortar el apoyo a los rebeldes. Las primeras elecciones directas para los africanos en el consejo legislativo tuvieron lugar en 1957.

Kenyatta Introduce un régimen de partido único. El presidente practica una política autoritaria y clientelista para asegurar la unidad nacional. Sin embargo, según el historiador británico John Lonsdale:

Kenyatta perpetúa la herencia colonial que «instituye un Estado y no una nación». Su poder reposa sobre «un feudalismo étnico […] con su contrato desigual de vasallaje».​


Aunque los británicos esperaban transferir el poder a un grupo moderado, fue la Unión Nacional Africana de Kenya (KANU) fundada por Jomo Kenyatta, miembro de la tribu de los kikiyu y antiguo prisionero bajo la ley marcial, quien formó el primer gobierno poco después de la independencia del país el 12 de diciembre de 1963. Un año más tarde Kenyatta se convirtió en el primer Presidente de la República. En 1964 el partido minoritario, la Unión Democrática Africana de Kenya (KADU), coalición de pequeñas tribus que temían la dominación de las más grandes, se autodisolvió y se unió a la KANU.


La política de Kenyatta tuvo un carácter conciliador y mantuvo a muchos de los antiguos funcionarios coloniales en sus puestos. Hubo de pedir ayuda a las tropas británicas para sofocar las revueltas somalíes en el nordeste y una rebelión militar en Nairobi en enero de 1964. Algunas tropas británicas permanecieron en el país tras la independencia. El 10 de noviembre de 1964, los representantes de la KADU se incorporaron a las filas de la KANU, formando un único partido, ANU.
En 1966 se creó la Unión Popular de Kenya (KPU), un partido comunista pequeño pero que jugó un gran papel. Fue dirigido por Jaramogi Oginga Odinga, exvicepresidente y sabio Luo. Después de una visita accidentada de Kenyatta a la provincia de Nyanza, se prohibió el KPU y su jefe fue encarcelado.

Jomo Kenyatta (1966)

Kenyatta llevó a cabo una reforma agraria relativamente pacífica, y supervisó la incorporación de Kenia a las Naciones Unidas, y cerró acuerdos comerciales con la Uganda y Tanzania. Siguió una política internacional no alineada. La estabilidad atrajo la inversión extranjera y fue una figura influyente en toda África. A pesar de sus muchos éxitos, y su política autoritaria que levantó críticas y rechazo, Kenyatta fue reelegido en 1966 y al año siguiente adquirió nuevos poderes. Durante este nuevo mandato, se agravaron los conflictos fronterizos con Somalia y aumentó la oposición política. Kenyatta hizo del KANU, liderado por los kĩkũyũ, prácticamente el único partido político de Kenia. Sus fuerzas de seguridad persiguieron a los disidentes y fueron acusadas de varios asesinatos de miembros de la oposición. Kenyatta fue reelegido una vez más en 1974. Falleció el 22 de agosto de 1978 en Mombasa.
Kenyatta fue un personaje influyente y controvertido. Su muerte dejó a Kenia, una vez más, sumida en rivalidades étnicas. Sucedido como presidente por Daniel Arap Moi. La presidencia de Moi, se caracterizaría por la inestabilidad, represión, violencia institucional y la corrupción, pero no solo por su figura política, también por los conflictos circunstanciales de los diferentes estratos de la población Kenyana.
Aunque en un principio gozó de popularidad, el resentimiento kĩkũyũ contra su ascenso al poder, unido a la recesión económica que sufrió el país, socavaron la popularidad y la legitimidad de su régimen. Tras un intento fallido de golpe de Estado llevado a cabo por un grupo de oficiales de la Fuerza Aérea el 1 de agosto de 1982, Moi modificó la Constitución para establecer de jure un Estado de partido único recurriendo a medidas represivas, incluidas la tortura y el encarcelamiento sin juicio. Esto llevó a que los Estados Unidos suspendieran la intervención humanitaria a Kenya a finales de los 80s.

La presión internacional obligó a Moi a reinstaurar un sistema pluripartidista en diciembre de 1991. Moi ganó las elecciones en 1992 y 1997, en campañas electorales muy violentas en las que se produjeron varios muertos. Muchos críticos le acusan de haber manipulado las tensiones interétnicas para su beneficio personal.

A lo largo de los años, la corrupción del régimen de Moi fue en aumento, y la violencia política perjudicó a la industria turística y por lo tanto a la economía del país. Moi estuvo también implicado en el llamado escandalo de Goldenberg. Donde un informe encargado por la administración de Kibaki (llamado Kroll Report), denunciaba a Moi y a sus hijos como multimillonarios con cuentas en bancos de Gran Bretaña, Suiza, Sudáfrica, Namibia, las Islas Caimán y Brunei. Este informe alega que los parientes y socios del expresidente Moi robaron más de 1 billón de libras de las arcas del estado. El documento coloca a los Moi en el bando de los grandes presidentes-ladrones de África como Mobutu Sese Seko del Zaire (la actual República Democrática del Congo) y Sani Abacha (Nigeria).

El 29 de diciembre de 2002, el hijo de Jomo Kenyatta, debido principalmente al apoyo del denostado presidente Moi, es derrotado por el antiguo miembro del KANU y disidente del mismo, integrado en el Partido Democrático en 1991, Mwai Kibaki.
Aunque el cambio político fue recibido con entusiasmo por gran parte de la población de Kenia, pronto comenzaron a surgir tensiones en la nueva coalición gobernante, sobre todo en torno a la nueva constitución. Antes de ganar las elecciones, Kibaki había prometido una constitución que limitaría los poderes presidenciales, y daría más poderes de decisión al cargo de primer ministro. Sin embargo, al llegar al poder, los miembros del partido de Kibaki no quisieron aceptar esta fórmula, establecida en el proyecto de constitución que había redactado una comisión de parlamentarios. A pesar de la oposición del propio Kibaki al texto, en marzo de 2004 una mayoría de los 629 delegados que participaron en la votación votó a favor del proyecto que recortaría los poderes del presidente.

El 21 de noviembre de 2005, pese a las presiones internacionales y acusaciones de corrupción no contrastadas, se celebró el referéndum sobre la nueva constitución. Mientras que Kibaki participó activamente en la campaña para pedir a los kenianos que votaran “sí” al nuevo texto, el anterior presidente Moi pidió el voto en contra, al igual que cinco ministros del actual gobierno, contrarios a la acumulación de poder en las manos del presidente.


Protestas del movimiento naranja, en apoyo de Raila Odinga, durante la crisis de 2007

La victoria del no en el referéndum ha sido vista como un voto de castigo a Kibaki y la oposición ha convocado protestas exigiendo la dimisión de Kibaki y la convocatoria de elecciones anticipadas. Tras la crisis de 2006 a 2013, fue el primer ministro keniano, Raila Odinga formando parte de un gobierno de coalición​ hasta el 9 de abril de 2013 cuando el puesto fue abolido y acaba formando parte de la oposición, Kibaki conserva el poder presidencial hasta el 26 de marzo de 2013, cuando Uhuru Kenyatta , hijo de Ngina Muhoho y Jomo Kenyatta, el padre de la independencia de Kenya y apoyado como sucesor por parte del segundo presidente de la historia de Kenya, Moi. El nombre “Uhuru” significa “libertad” en suajili. Fue Ministro de Finanzas del 2009 al 2012. Desde las elecciones de 2017, Uhuru Kenyatta, sigue su segunda legislatura como Presidente de la República de Kenya.

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